Sal al balcón y alza la vista
que en la inmensidad del espacio,
hogar para este exiliado,
huyo de un mundo pesimista.
Capitán de lo invisible
a bordo de un barco sin velas,
mástiles, timón o banderas:
son las notas de mi voz triste.
De brisa ausente y sin ruidos,
colmo mi pecho, aire inerte;
mas lanzo al vacío cien redes
que se ocultan a tus sentidos.
No capturo peces y perlas,
lo que busco no es palpable:
más valioso que los corales
son esos sueños que anhelas.
Acompáñame hasta el alba,
mírame allá en el cielo
que dejaré bajo tu lecho
mi ser, mi corazón, mi alma.
Por ti los días son radiantes,
por ti las noches son eternas,
por ti mis versos de poeta,
por ti mi son de navegante.
